Visita a la fábrica de BSH Electrodomésticos España de Montañana

IMG_0781Así resume la visita uno de los alumnos participantes:

“El pasado miércoles 16  de enero, los tecnólogos del IES Valdespartera realizamos una excursión al complejo BSH de Zaragoza, en el barrio Santa Isabel. Aunque nos quedaba un poco lejos de nuestro centro, decidimos desplazarnos en transporte público en vez de en un bus privado, ya que nuestro grupo no es muy numeroso. Es por ello que los alumnos de primero y segundo de bachillerato fuimos en tranvía y bus hasta allí. Por suerte no tuvimos que esperar mucho en el desplazamiento y llegamos cómodamente.

Nada más llegar, nos esperaba en la recepción quien iba a ser nuestro guía, Ernesto Lora. Nos acompañó durante toda la visita, usaba un lenguaje claro y técnico a la vez que nos permitió entenderlo todo muy bien. Hacía la explicación tan amena, que se nos pasaron volando las casi dos horas que estuvimos visitando la fábrica.

Nos dió una acreditación de visitante a cada uno, nos explicó las normas básicas y seguimos el camino. Hizo mucho hincapié en el tema de los teléfonos móviles. No los podíamos usar en todo el complejo, no solo por las fotos y la intimidad de la empresa sino por nuestra propia seguridad. Nos dijo que la mayoría de los accidentes que habían tenido lugar allí habían sido por ir mirando al teléfono y ser atropellados por los carros de transporte al no fijarse por dónde van. A continuación nos dieron algunas medidas de protección. Es una fábrica y se trabaja con maquinaria peligrosa, aunque no la fuéramos a tocar hay que estar prevenidos. Nos pusimos protecciones en las zapatillas y en el cuerpo con una chaqueta. Hasta que no estuvimos cerca no había caído, es una fábrica, por lo tanto habrá ruido y no escucharemos al guía. Es por ello que nos dió una petaca a cada uno con cascos y así le íbamos escuchando todos a medida que íbamos avanzando sin necesidad de estar pegados a él.

Se puede decir que en Montañana son tres fábricas en una misma ubicación: de lavavajillas, de hornos, y de encimeras de inducción. La visita consistió en enseñarnos las cadenas de montaje de los tres electrodomésticos.

Me gustó mucho el sonido de la cadena de montaje nada más entrar, ya que este me recordó al sonido de las montañas rusas de Portaventura. Es impactante la maquinaria que usan. Algunas cosas que me llamaron la atención:

– las enormes prensas carísimas que funcionan a gran velocidad

– la cantidad de elementos de seguridad que tienen, algunos los habíamos estudiado en clase, por ejemplo, barreras fotoeléctricas y los controles de calidad que hay a lo largo de todo el proceso

– las mejoras que se les iban ocurriendo. Por ejemplo, habían añadido en el proceso una serie de ventosas que mueven bruscamente las láminas de acero inoxidable cuando las cogen para así asegurar que solamente han cogido una y no más. Las láminas finísimas (0,4mm) se doblan en forma de U, y un robot se encarga de coger una pieza larga y una corta para que la máquina de soldadura las suelde, pasando así a llamarse anillo. Otro robot lo transporta a una máquina que estira y expande el anillo con la forma deseada, para que pase a ser la caja interior del lavavajillas. Todo a velocidad vertiginosa

– los chips de las placas de inducción y la precisión con la que les iban añadiendo los cables las operarias

A pesar de lo automatizado que está casi todo el proceso, me sorprendió la gran cantidad de trabajadores que tienen, ya que al día trabajan allí más de mil empleados. No sólo operarios en las líneas de montaje, también hay, por ejemplo, mucha gente en las oficinas encargándose de la logística o más de 100 ingenieros en el centro de I+D+i que concentra la investigación en el desarrollo de su producto estrella: las placas de inducción.” 

David Castrillo (2º Bachillerato)